Una violencia diferente

Mis padres me obligan a casarme con un hombre al que no quiero. Cuando era más niña, mi madre me obligó a realizarme una cosa horrible, justifiquémoslo como algo cultural. Ahora parece ser que ellos no lo entienden, por mas veces que les repita que yo no pienso subir en el altar y prometerme con ese hombre que ni siquiera conozco, y que me triplica la edad. Intento explicárselo pero son de mentalidad cerrada, no entienden que no quiero a ese hombre, y no porque no me gusta, sino porque desde pequeña me ha encantado aprender y mi sueño era estudiar una carrera universitaria o tener algún grado, pero este se desvanece a medida que pasan los días y se acerca mi boda.

Nerea