La cucaracha en la cocina

Me miro en el espejo y veo un monstruo en vez de una mujer, pero no de esos monstruos amenazantes de los cuentos, esos son otros, yo soy más como una cucaracha en la cocina, la que todo el mundo asquea incluso a mí misma. Esa noche solo quería sentir que era la protagonista del cuento, que él se fijaba en mí y sus palabras, aunque no fueran del todo creídas eran aceptadas. Pero todo se tornó gris en vez de azul y no supe decir NO cuando empezó a tocarme o quizás… si lo hice, puede que mi voz no fuera demasiado fuerte, o que no tuviese el tono autoritario cuando quieres negarte de verdad, eso es lo que dicen. Sin embargo, si hubiera deseado sus manos, sus besos algo o de él, no me sentiría tan pequeñita y vulnerable, ni con tanta tristeza. El amor dicen que es alegría y sueños, pero yo tengo pesadillas, sueño con una pobre cucaracha, pisoteada en una cocina.

Orihime