Salir

De pequeña soñaba con ser mayor…ahora sueño con ser pequeña

-‘¡Abre la puerta maldita puta!¡Te juro que te voy a matar!Maldita zorra ¡¿Quién coño te crees?! ¡¡Abre te digo, puta!!’

Su voz retumbaba en mi cabeza de la misma manera que mi cuerpo se estremecía o mis huesos temblaban. Nunca pensé que mi vida sería una pesadilla de la que no encontraría salida. Acurrucada en el suelo, atemorizada, escondida. Nunca pensé llegaría a ser tan diminuta.
Nadie me dijo que se podía pertenecer a otro, que mi cuerpo no sería mío. Que se podía sentir tanto asco y dolor a la vez. Pero ahí estaba, tiritando. Meada. Asustada.

¿Y quién me decía que no podía vivir feliz? ¿Quién que yo había nacido para servir a este cabrón? Nadie podía decirme nada, nadie podía obligarme a vivir una vida que no era vida. Está claro. Iba a levantarme y a irme, por la ventana, para ser mi dueña, tener mi vida. Para no oír gritos, ni sentir patadas, para sentirme mía, para no sentirme usada, no callarme siempre. Salir y gritar, gritar a cualquiera me quisiera decir nada. Salir y empezar de nuevo, despacio, sin prisa, con ganas. Salir.

Entonces la puerta cedió, y él entró. Iba a salir, pero nunca volví a salir.

Simone C.