VI Encuentro Anual de la Comunidad Educativa

26 de junio de 2025 | Fundación Mujeres

El pasado martes 24 de junio de 2025 se llevó a cabo el VI Encuentro Anual de la Comunidad Educativa, actividad realizada en el marco del Proyecto Educar en Igualdad de Fundación Mujeres, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. 

La temática de este año fue “Cómo sensibilizar desde la educación sobre el consumo de pornografía”. En la actualidad, los y las adolescentes ven pornografía por primera vez a los 12 años y casi 7 de cada 10 (el 68,2%) la consumen de forma frecuente, según el estudio de Save the Children (2020). Y un 6,4% de las y los jóvenes destaca haber sido víctima de creación de imágenes sexuales suyas con inteligencia artificial (FAD, 2024). El fácil acceso a este tipo de contenido a través de plataformas, como por ejemplo Onlyfans, y las nuevas herramientas, como la IA (Inteligencia Artificial), generan una urgencia por continuar y fortalecer la educación sexual crítica entre los diversos actores de la comunidad educativa. 

En ese sentido, para promover la reflexión respecto a esta problemática, el Encuentro contó las siguientes ponencias: 

Ponencia de Ana de Miguel sobre la pornografía y la educación sexual  

En su ponencia, la experta Ana de Miguel, empezó realizando un análisis sobre la percepción del sexo en diversas etapas históricas. Al respecto, señaló que en un inicio existió una disociación entre sexo y placer. En la sociedad de la antigua Grecia se separaba la reproducción para la esposa y el placer principalmente para los hombres, como, por ejemplo, se ve reflejado en la Odisea de Homero. Incluso en nuestros tiempos no hay un significado unificado sobre el sexo, por el contrario, existe una doble moral sexual, que arrastramos desde la antigüedad, donde: 

 “Lo que era bueno para los hombres era malo para las mujeres, y viceversa. Tener una vida sexual promiscua ha sido un mandato asociado al hombre viril y sanamente desarrollado. De ahí la existencia de instituciones, como la prostitución, destinadas a la satisfacción sexual de los hombres y que nada tienen que ver con la reciprocidad de deseo entre mujeres y hombres. El mandato normativo para las mujeres, si exceptuamos las reclutadas para la prostitución, era el contrario: centrar las relaciones sexuales en el matrimonio” (Ana de Miguel, 2021). 

Esta situación cambio sustancialmente a partir de la revolución sexual de la década de 1960, que “buscaba relaciones sexuales basadas en la reciprocidad, la experimentación y el deseo mutuo”. En ese sentido, el movimiento feminista, impulso la conceptualización del placer sexual de las mujeres, esto fue fundamental para separar la sexualidad de la reproducción y señalar una vez más la doble moral sexual como un elemento de desigualdad. Otro aspecto fundamental, fue que se hizo explicita la relación entre sexualidad y violencia: abusos, acosos y violaciones. Y también visibilizó abiertamente el tema de la atracción sexual entre mujeres. 

Sin embargo, el objetivo de la revolución sexual se fue tergiversando por el mercado capitalista, dando paso a la industria del sexo, dónde sobre todo en las producciones de cine y revistas, como PlayBoy, asociaron la “liberación sexual” con mujeres desnudas. Se instaura la falsa idea de que las mujeres pueden ser libres y emancipadas al poder vivir de sus cuerpos y es que los hombres quieren acceder a esos cuerpos. Esto da inicio a la mercantilización de los cuerpos. La sexualidad se va convirtiendo en una especie de “democracia y emancipadora”. Es así, como actualmente nos están vendiendo la libertad sexual como la cosificación de nuestro cuerpo.  

En la actualidad, las nuevas tecnologías, representan retos urgentes, además de que existe un fácil acceso a estos contenidos, lo preocupante es que se transgreden límites sociales (como la pederastia y el incesto), que en otras circunstancias son inaceptables. Vivimos en una sociedad hipersexualizada, en la que el sexo todo lo legitima, dando paso a la erotización de la violencia y promoviendo la desigualdad entre mujeres y hombres. 

En la escuela, fundamentalmente gracias a la coeducación y la educación sexual crítica, se enseña el respeto y la igualdad entre personas, pero en la pornografía se enseña todo lo contrario, por lo que nuevamente se genera una doble moral. Vivimos en un contexto donde condenamos los piropos en la calle, pero si hay sexo por el medio la puedes decir lo que quieras a las mujeres. 

La experta insto a reflexionar sobre esta doble moral y a exigir de manera cohesionada, el respecto del principio básico de: no hagas lo que no quieres que te hagan. La prostitución y la pornografía enseña a destruir el respeto hacia las mujeres. Debemos enseñar a los y las jóvenes a ase críticos con aquellos contenidos que consumen y a que “su deseo” no puede estar por encima del respeto de las y los demás.  

Ponencia de Laura Barrios sobre las propuestas para el ámbito educativo a partir del informe de Onlyfans  

La experta Laura Barrios, presento los principales resultados del informe de 2024 sobre la plataforma de Onlyfans. Esta red social, comenzó en 2016 siendo un espacio de promoción del arte independiente. Sin embargo, este objetivo inicial cambio rotundamente el 2018, cuando el 75% de las acciones fueron compradas por Leo Radvinsky. A partir de ese momento, esta plataforma está centrada en la pornografía y la prostitución; al igual que otros negocios fundados, por el millonario, como MyFreeCams 

El 97% del contenido difundido en esta red social muestra cuerpos de mujeres y un 3% de hombres. La estrategia de esta plataforma es presentarse como una gran alternativa de empleo, su modelo se adecua a las facilidades de los espacios digitales.   

Muchas redes sociales maquillan la prostitución como empoderamiento, muchas usuarias mencionan que “son sus propias jefes”. Sin embargo, lo que hacen estas plataformas es vender el empoderamiento a través de la explotación del capital erótico que se da por la pornificación de la cultura (sobre todo presente en el ámbito publicitario), la hipersexualización y la cosificación del cuerpo de la mujer.    

En este modelo de negocio existe los “gestores virtuales” (proxenetas) que pueden actuar de manera independiente o de a través de agencias de marketing. Se dedican a captar mujeres para promoverlas por la plataforma de Onlyfans. Existen diversos manuales en YouTube que brindan consejos para ser parte de este “emprendimiento”.   

El estudio, analiza el contenido de algunos de estos videos y menciona que se “(…) utiliza un lenguaje profundamente proxeneta en todos sus vídeos, llegando incluso a plantear el tráfico de mujeres entre diferentes países para mayores ganancias, con la lógica del sistema prostitucional más clásico llevado a las redes sociales (se trata de desplazar virtualmente a las «modelos» a los países más consumidores)” (Federación de Mujeres Jóvenes, 2024, p.48).   

Existen testimonios de mujeres que mencionan que pudieron dejar la plataforma Onlyfans, pero no el estigma. Esto debido a que, todo el contenido que se sube a la plataforma pasa a ser propiedad de esta y así, es imposible borrar la huella digital.  Además, la difusión de las imágenes y videos también se realiza a través de otras redes sociales a través de capturas de pantallas u otras estrategias.    

Laura concluyo con la importancia de fortalecer la coeducación, no solamente para los y las estudiantes, sino también para los y las familiares y el plantel docente.  También mencionó la necesidad de contar una educación sexual desde un enfoque de género, que sensibilice al alumnado sobre el consumo de este tipo de contenidos y busque la concienciación de las mujeres jóvenes sobre este “falso empoderamiento”. 

“El 40,5% de la juventud cree que la pornografía desinforma y complica las relaciones sexuales, respaldando que la mayoría considere necesaria una educación sexual y afectiva de calidad para evitar estos efectos negativos” (FAD, 2024). En ese sentido, instamos a toda la comunidad educativa a sumarse por la búsqueda de un mundo más igualitario y la erradicación del consumo de pornografía y prostitución.