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Niñas que alzan la voz, derechos que trascienden las fronteras

23 de octubre de 2026 | Michelle N. Ponce Silva

Fotografía del voluntariado durante la actividad por el 11O
  • Conmemoración del Día Internacional de la Niña en Fundación Mujeres.

Si algo nos ha logrado demostrar la historia en repetidas ocasiones, es que ‘el eco de la igualdad no entiende de fronteras’. A lo largo de los años han sido innumerables las mujeres, jóvenes y niñas que han alzado la voz para proteger sus cuerpos, defender sus territorios, reivindicar sus derechos y los de las mujeres que las rodean. Desde grandes movimientos nacionales y globales, hasta pequeñas acciones diarias y cotidianas, son incontables las mujeres y niñas que han luchado y siguen haciéndolo por hacerse su propio camino en condiciones dignas e igualitarias, tanto para ellas mismas como para las mujeres de sus comunidades y para aquellas presentes en todo el mundo. Porque tener derechos reconocidos no significa necesariamente poder ejercerlos en igualdad y con libertad, y porque estos nunca deberían ser una cuestión de suerte geográfica ni estar sometidos a discusión.

Es por eso que el pasado 11 de octubre conmemoramos en Fundación Mujeres el Día Internacional de la Niña. Una fecha proclamada por las Naciones Unidas para visibilizar los desafíos específicos a los que se enfrentan las niñas y reivindicar sus derechos a nivel global.

Esta conmemoración tuvo lugar en el marco del VI Espacio de Buen Trato: Niñas que nos inspiran. Su liderazgo y activismo», en el que abordamos las diferentes barreras a las que las mujeres y niñas de todo el mundo se enfrentan, cómo estas pueden intensificarse dependiendo del contexto en el que se encuentren y, de igual forma, cómo podemos identificarlas en nuestro día a día. Porque muchas de estas barreras se presentan de manera persistente desde que somos muy jóvenes y continúan acompañándonos en la medida en que nos convertimos en adultas, aunque no siempre se manifiesten de la misma manera.

Frente a contextos de violencia sexual, física, psicológica y de género, pérdida de autonomía y oportunidades, barreras para acceder o permanecer en la escuela, una mayor carga de tareas domésticas y de cuidados, o el peso de los estereotipos frente a lo que una niña es o debería ser, entre muchas otras realidades, continuamente estas niñas nos demuestran que son protagonistas de sus propias historias y de las transformaciones que quieren ver en sus comunidades. Nos demuestran, con voces firmes y valientes, que tienen voz y capacidad de participar, que pueden generar cambios, reivindicar derechos y promover la lucha por todas nosotras.

Es por ello que, además de reconocer las barreras y violencias diferenciadas a las que se enfrentan las niñas alrededor del mundo, buscamos exaltar la labor que diferentes niñas y jóvenes están realizando para enfrentarlas. Una labor que nos demuestra su capacidad para cuestionar las desigualdades, reivindicar sus derechos y abrir caminos para muchas otras.

Asimismo, durante el desarrollo de nuestra actividad y el diálogo que se generó al respecto, fue inevitable cuestionarnos y vernos reflejadas. Recordar nuestras propias experiencias durante la niñez, aquellos momentos en los que nuestra voz fue un escudo frente a la violencia, los estereotipos y la indiferencia, y reflexionar sobre aquello que les diríamos a nuestras versiones más jóvenes. Pero, sobre todo, reconocer cómo muchos de sus temores, limitaciones e inseguridades nos siguen acompañando a día de hoy. Porque tal vez nosotras crecimos, pero seguimos viviendo en sociedades en las que diferentes formas de violencia y desigualdad continúan normalizadas y reproduciéndose.

Sociedades en las que seguimos cargando con el peso de múltiples estereotipos y en las que muchas veces somos nosotras quienes tenemos que adaptarnos, protegernos y respaldarnos unas a otras. Seguimos luchando por hacernos nuestro propio camino, pero también por abrirlo para aquellas niñas y mujeres para quienes lo que muchas de nosotras ya consideramos una realidad continúa siendo un privilegio o un sueño lejano.

Porque las experiencias de las niñas y mujeres no son iguales,  las desigualdades no nos atraviesan de la misma manera y sin embargo, aunque nuestros contextos sean diferentes, la lucha por nuestros derechos nos conecta.

Precisamente por eso, reconocemos la importancia de una fecha como el 11 de octubre. Una fecha para conmemorar y reivindicar todo lo que hemos logrado, pero también para recordar aquello que nos falta por conseguir. 

Porque si algo nos siguen demostrando estas niñas y jóvenes es que no existe una edad para reivindicar la igualdad, que sus voces tienen un lugar en el presente y que sus luchas también forman parte de nuestra historia colectiva. Reconocerlas implica escucharlas, acompañarlas y comprometernos con la construcción de sociedades en las que puedan crecer libres de violencias, estereotipos y discriminación. Porque ninguna niña debería tener que luchar para conseguir aquello que por derecho le corresponde.

¿Quieres conocer más sobre las niñas líderes y jóvenes activistas que inspiraron nuestro Sexto Espacio de Buen Trato? Te invitamos a descubrir sus historias, conocer sus reivindicaciones y acercarte a las realidades que buscan transformar a través de nuestras infografías.

¡Descarga nuestras infografías y conoce a las niñas que están alzando la voz por la igualdad!

Noticia elaborada con el apoyo de Keyvia Salas, voluntaria de Fundación Mujeres.