Constantes Vitales

¡Qué ilusión!

Ha venido a tomar café para estar conmigo, eso es que le gusto y quiere algo más que una relación telefónica. Además, no le importa que lleve tacones y le pase dos dedos de altura…

¡Cielos! ¿Qué es ese pitido repetitivo que escucho a lo lejos?

¡Maldito despertador!

Pero…no sé que me ocurre, no puedo mover el brazo para apagarlo, siento un dolor intenso en el abdomen, no puedo abrir los ojos.

Los pitidos son cada vez más seguidos hasta hacerse uno, infinito.

Tengo mucho sueño a pesar de que acabo de despertar.

Ya casi no siento dolor, sólo una voz lejana que se apaga poco a poco “Hora de la muerte: 14:30. Dieciséis puñaladas. Debió convencerla para quedar a tomar un último café…si la familia quisiera donar los órganos sanos…”

Llusoleta