Bajo la luz de la luna

Ahora que lo pienso, mi único recuerdo de aquella noche… el viento. No solo era su ruido que retumbaba en mis oídos, sino también, su brisa. Misma que jugaba con mi pelo y ese olor a tierra que inundaba mis pulmones. Si me tengo que sincerar nunca lo vi venir, no lo escuché, mucho menos lo sentí. Fue cuando estaba mirando el suelo con su cuerpo sobre el mío que lo entendí; cerré mis ojos y me abracé al viento. Al despertar, mi madre lloraba abrazando mi cuerpo al que no solo los despojaron de sus sueños e ilusiones sino también de la vida que me quedaba por delante.

Caro