Aquel día

Aquel día con el que todo empezó, no lo quería recordar. Sentía por primera vez y en 1ª persona lo que es la violencia hacia mí. Me sentía mal por dentro, me encerré en mi habitación y lloré, lloré y lloré. Por un momento pensé en no contarlo, pero esa no era la solución. Tras reflexionar se lo conté primeramente a mis amigas con las que más confianza tenía, ellas me dieron la fuerza para poder manifestar lo sucedido; mis padres no reaccionaron muy bien obviamente, ellos me notaban rara: cada vez hablaba menos con ellos, sospechaban algo. Hoy, puedo decir que es de las mejores cosas que me ha podido pasar en la vida, gracias a esto cambié y soy una nueva persona.

Ismi