#21J #EducaciónParaTodasyTodos. Por una educación no sexista e incluyente

Este 21 de junio se conmemora el Día Internacional de la Educación no Sexista. Este es un día para poner en valor todos los pasos que se han dado en materia de igualdad de género en el ámbito educativo. Pero también es una invitación al análisis, a poner la mirada en lo que todavía queda por hacer.
Atención a la diversidad: una materia pendiente
Aunque se han logrado avances significativos en lo referente al cuestionamiento y transformación de los roles de género tradicionales, muchas prácticas educativas continúan abordando la igualdad de género desde una mirada que olvida la diversidad. Esto dificulta reconocer cómo distintas formas de discriminación se entrecruzan y afectan de forma específica a determinados grupos vulnerables. Aspectos como la identidad cultural, la diversidad funcional o la orientación sexual suelen ocupar un lugar secundario, lo que impide avanzar hacia una verdadera inclusión en el ámbito educativo.
La invisibilización de mujeres con discapacidad como un ejemplo clave
Las mujeres y niñas con discapacidad a menudo afrontan formas de violencia intensificadas que suman machismo y discriminación contra las personas con discapacidad. Esta doble discriminación no solo se manifiesta en la vida cotidiana y en el acceso a derechos fundamentales, sino también en el ámbito educativo.
La falta de referentes, la escasa representación en los materiales didácticos y la limitada visibilidad de sus experiencias, refuerzan dinámicas de exclusión que dificultan su participación plena, así como la construcción de una conciencia social colectiva que permita identificar y prevenir estas múltiples formas de violencia.
Por ejemplo, según datos recogidos en el Libro nº 27. Derechos Humanos de las mujeres y Niñas con discapacidad. Informe España 2024 de la Fundación CERMI Mujeres:
- Las mujeres con discapacidad sufren violencia de género en mayor porcentaje que las mujeres sin discapacidad.
- Las mujeres sufren mucha más ciberviolencia que los hombres. En el caso de las mujeres con discapacidad, ese riesgo es todavía mayor.
- Las mujeres con discapacidad tienen mayor probabilidad de ser víctimas de trata y explotación al generarse una situación de doble discriminación que las hace más propensas y las invisibiliza dentro de los sistemas de protección.
- En contextos educativos se siguen transmitiendo valores y patrones de comportamiento sexistas y discriminatorios contra las personas con discapacidad.
Todo esto pone de manifiesto que los sistemas educativos tienen un papel clave: el de educar para prevenir las violencias y discriminaciones que sufren las mujeres, pero también atender a cuestiones que agravan y multiplican esas violencias.
En el caso de las mujeres y niñas con discapacidad, por ejemplo, el reto es triple: asegurar su derecho a una educación libre de discriminación de género, eliminar las barreras que limitan su participación, y ofrecer recursos adaptados a corregir las violencias múltiples e interseccionales que sufren.
Por eso es fundamental visibilizar realidades diversas en los espacios educativos, dar voz a las personas que viven estas situaciones complejas y garantizar que cada persona adquiera herramientas acordes a su contexto particular. Solo así se puede construir una educación no sexista e incluyente, enfocada en entender, respetar e incluir todas las realidades.
Autora: Paula Saavedra Recouso, alumna en prácticas de Fundación Mujeres.





