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Las series de nuestra infancia y los mandatos de g茅nero

day.2, 11 de month.12 de 2012

Las series de nuestra infancia y los mandatos de g茅nero

Coeducaci贸n · Opini贸n

ESPA帽A

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Desde hace d茅cadas la televisi贸n es el medio de comunicaci贸n de masas con mayor alcance y mayor capacidad de conformaci贸n de opini贸n p煤blica, as铆 como fuente de informaci贸n, entretenimiento y consolidaci贸n de valores sociales. Por consiguiente, su relevancia en cuanto al tratamiento de las mujeres, la perpetuaci贸n de roles y la educaci贸n en igualdad es indiscutible. Su grado de influencia es excepcional por ser el medio m谩s consumido por la ciudadan铆a.

Pero, 驴realmente los canales de televisi贸n tienen intenci贸n de asumir un papel responsable en la construcci贸n de un nuevo orden social m谩s igualitario? 驴Qu茅 sucede con las series de dibujos animados? 驴Qu茅 valores culturales y educativos transmiten a la poblaci贸n infantil? 驴Qu茅 relaci贸n tienen con los roles de g茅nero? 驴Qu茅 canon imponen? 驴Somos conscientes de los mandatos de g茅nero que se transmiten a trav茅s de la programaci贸n infantil? Este art铆culo es precisamente un ejercicio de memoria, reflexi贸n y autoconciencia. Un acercamiento a aquellas series de dibujos de mi infancia, de la infancia de todos/as aquellos/as que nacimos en los 80 (e incluso antes) y que socializamos y naturalizamos determinados modelos de conducta de lo que se espera socialmente de cada sexo, de lo que se supone que debe ser un hombre y una mujer y c贸mo deben comportarse.

驴Qu茅 es un mandato de g茅nero?

En el caso de las mujeres entendemos por mandato de g茅nero todas aquellas normas t谩citas relacionadas con el estereotipo de feminidad tradicional imperante que tienen que ver con actividades, con emociones y con relaciones de poder.

Teniendo en cuenta esos mandatos (Lagarde, 1999; Rebollo, 2004), las mujeres debemos鈥

鈥er bellas, vulnerables y sumisas;

鈥uidar y salvaguardar el bienestar ajeno;

鈥ituar nuestro n煤cleo vital en el amor (o m谩s bien en la necesidad afectiva) y en la maternidad;

鈥omportarnos como seres dependientes que necesitan un hombre para sentirse completos;

鈥obredimensionar todo lo relacionado con lo emocional.

En la tabla elaborada por Clara Urbano Molina, t茅cnica de Educaci贸n y Sensibilizaci贸n de Iepala (Instituto de Estudios Pol铆ticos para Am茅rica Latina y 脕frica), encontramos una clara relaci贸n de los mandatos de g茅nero m谩s comunes a los que nos enfrentamos mujeres y hombres y que se reproducen continuamente en la programaci贸n infantil.

Estos mandatos colocan a las mujeres en una situaci贸n de subordinaci贸n absoluta respecto al var贸n que las lleva en muchas ocasiones a olvidarse de s铆 mismas, a tener problemas de autoestima y ansiedad si no cumplen con todo lo requerido por el sistema, y a ocultar su verdadera identidad y sentir culpa y verg眉enza cuando transgreden dichos mandatos.

驴C贸mo se reproducen estos mandatos en la programaci贸n infantil?

En la vida de una mujer tienen gran influencia los medios de comunicaci贸n como factor de socializaci贸n y por ello cuesta m谩s reconocer que crecemos bombardeadas por conductas estereotipadas y sexistas. Las series de nuestra infancia como 鈥淒ragon Ball鈥, 鈥淟as Tortugas Ninja鈥, 鈥淐aballeros del Zodiaco鈥, 鈥淐ampeones鈥, 鈥淒artac谩n y los tres mosqueperros鈥, 鈥淟a vuelta al mundo de Willy Fog鈥, 鈥淒ragones y Mazmorras鈥, 鈥淪cooby Doo鈥, 鈥淟os Pitufos鈥, 鈥淐ampeones鈥, 鈥淒avid, el Gnomo鈥, 鈥淟os Osos Gummies鈥, 鈥淟os Picapiedra鈥 o 鈥淟os Trotam煤sicos鈥 (protagonizadas casi exclusivamente por varones 鈥揳unque fueran animales personificados鈥) u otras 聽protagonizadas por personajes femeninos como 鈥淗eidi鈥, 鈥淐andy Candy鈥, 鈥淟a Aldea del Arce鈥 o 鈥淏茅same Licia鈥 lanzaban estereotipos de feminidad constantes e ideas sobre el amor rom谩ntico que aceptamos durante mucho tiempo.

Por suerte, aunque no eran muchos los modelos disidentes que escapaban a los arquetipos tradicionales de feminidad, siempre pod铆an encontrarse grietas, incluso en el cine y la literatura, para identificarse con personajes de ni帽as y mujeres que transgred铆an las normas y que enfrentaban los roles tradicionales asignados, personajes emprendedores e independientes como Jo 鈥昹a hija escritora de 鈥淢ujercitas鈥 de Louisa May Alcott鈥, Momo, Ana de las Tejas Verdes, Mafalda, Punky Brewster, Pippi L氓ngstrump, la peque帽a Lul煤 o las protagonistas de 鈥淔uego Salvaje鈥 y 鈥淢ofli, el 煤ltimo koala鈥. Por desgracia, tal como podemos comprobar en dichas series, si una mujer o una ni帽a no se adapta a los mandatos sociales y decide infringir la norma seguramente ser谩 tachada de loca o de exc茅ntrica y vista como la oveja que ha escapado del redil y que debe ser 鈥渞eeducada鈥.

Mucho por hacer鈥

La realidad no ha cambiado demasiado. En 1997, Bill Hendrick public贸 en el New York Times y el Clar铆n de Argentina un art铆culo titulado 鈥淓studio Sobre Dibujos Animados: Tan sexistas como hace treinta a帽os鈥 donde escribi贸 lo siguiente: 鈥淓s posible que las mujeres hayan recorrido un largo camino desde los d铆as de Betty Boop, pero a煤n siguen siendo mostradas como est煤pidas en los dibujos animados que aparecen por televisi贸n鈥.

La programaci贸n infantil contin煤a sin representar la complejidad y diversidad de g茅nero existente en nuestra sociedad. A煤n son muchas las desigualdades por desvelar y transformar en los medios de comunicaci贸n, pero existen formas de romper con los estereotipos y generar nuevos productos de entretenimiento educativo para la infancia. La televisi贸n sigue necesitada de m谩s personajes femeninos que representen a mujeres reales, inteligentes, aut贸nomas, empoderadas, cuya belleza y coqueter铆a no sea su virtud principal.

Porque en el mundo real las mujeres no somos estereotipos: no somos bombas sexuales como Betty Boop ni candorosas, fr谩giles e ins铆pidas jovencitas de ojos vidriosos a lo Candy, ni amas de casa abnegadas como Vilma鈥 Ya lo dec铆a Pippi: 鈥溌uando sea mayor ser茅 pirata! 驴Y vosotros?鈥. Porque somos mucho m谩s que un arquetipo machista. Somos cient铆ficas, investigadoras, pol铆ticas, escritoras, ganaderas, jinetes, submarinistas, polic铆as, deportistas, viajeras intr茅pidas, periodistas, chefs, cineastas, arque贸logas y鈥 驴por qu茅 no? 隆Piratas! Somos las aut茅nticas protagonistas de nuestra historia, el sujeto activo de la acci贸n; nos sentimos completas sin necesidad de tener pareja; hermosas y seguras sin necesidad de llevar un vestido ajustado o unos tacones de v茅rtigo para convertirnos en el objeto de deseo de otros; libres y due帽as de nuestro cuerpo y de nuestras decisiones para mantener relaciones afectivas sim茅tricas y para alcanzar nuestros sue帽os y luchar por nuestros ideales.