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El sexismo subconsciente limita la promoción de las mujeres en las carreras científicas

day.2, 02 de month.10 de 2012

El sexismo subconsciente limita la promoción de las mujeres en las carreras científicas

Coeducaci√≥n · Informaci√≥n

INTERNACIONAL

La Vanguardia

Es una discriminación tan sutil que quienes la cometen ni se dan cuenta de que lo hacen. Son investigadores que defienden que hombres y mujeres deben tener las mismas oportunidades de desarrollar una carrera científica. Pero cuando deben evaluar a los candidatos para trabajar en un laboratorio, sin darse cuenta, consideran que los hombres son más competentes y merecen sueldos más altos que las mujeres.

Lo ha demostrado una investigación de la Universidad Yale (EE.UU.) que cuestiona la idea extendida de que, si no hay más mujeres investigadoras, es porque anteponen la familia a la carrera científica. Sin negar que las opciones personales influyen en la trayectoria profesional, el equipo de Yale ha demostrado que las mujeres topan con prejuicios latentes que frenan su carrera investigadora.

Un resultado preocupante, seg√ļn los autores del estudio, es que hombres y mujeres consideran por igual que las mujeres son menos competentes que los hombres para trabajar en un laboratorio. "La conducta de las personas est√° moldeada por sesgos que se derivan de la exposici√≥n repetida a estereotipos culturales dominantes", escriben los investigadores en la revista PNAS, donde han presentado sus resultados. "Incluso las personas m√°s igualitarias, y tanto hombres como mujeres, tienen a menudo estos sutiles sesgos de g√©nero".

En la investigación, 127 profesores de seis universidades de EE.UU. han evaluado a una persona que se ofrecía para un puesto de jefe de laboratorio. Se eligieron grandes universidades con una fuerte tradición investigadora y profesores de física, química y biología. Eran, por lo tanto, personas entrenadas para analizar datos objetivos de manera racional. Aun así, cuando se les presentó el currículum de un candidato, antepusieron sus prejuicios a los méritos del aspirante. El currículum era idéntico en todos los casos, excepto por el detalle de que el nombre del candidato podía ser de un hombre (John) o de una mujer (Jennifer). Aunque los candidatos eran ficticios, los participantes en el estudio pensaban que eran reales y que su evaluación iba a ser tenida en cuenta a la hora de contratarles.

 

El curr√≠culum correspond√≠a al perfil de un joven investigador prometedor pero no extraordinario. A la hora de evaluar su competencia en una escala de 1 a 7, le dieron una puntuaci√≥n media de 4 si se llamaba John y de 3,3 si se llamaba Jennifer. Se registraron diferencias similares cuando se pregunt√≥ a los profesores universitarios si estar√≠an dispuestos a formarle o si les parec√≠a que el candidato pod√≠a ser contratado (v√©ase gr√°fico). Cuando se les pidi√≥ que propusieran un sueldo, dijeron, con la mejor intenci√≥n, que John merec√≠a ganar un 14% m√°s que Jennifer: 30.328 d√≥lares al a√Īo para √©l; 26.508 para ella.

"Nos sorprendió ver lo consistentes que eran los resultados", ha declarado Jo Handelsman, directora de la investigación, a The New York Times. La discriminación subconsciente contra las mujeres se observó por igual en los campos de la física, la química y la biología. Se dio tanto entre catedráticos como entre profesores de rango más bajo. Fue independiente de si quien evaluaba era un hombre o una mujer. Y también fue independiente de la edad del profesor que evaluaba, lo que indica que la discriminación no tiende a atenuarse entre las generaciones más jóvenes.

Son resultados "muy interesantes que dan que pensar", destaca Mar√≠a Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncol√≥gicas (CNIO) en Madrid. "Hasta ahora parec√≠a que, si hay menos mujeres que hombres en el mundo de la investigaci√≥n, era por decisi√≥n de las propias mujeres que deciden abandonar la carrera cient√≠fica. Estos resultados muestran que hay un machismo inconsciente, de peque√Īa intensidad pero persistente, que tambi√©n influye".

Los autores de la investigaci√≥n advierten que "muchos investigadores j√≥venes dependen del feedback que reciben \[de otros investigadores\] para evaluar sus posibilidades", seg√ļn escriben en PNAS. "Si las mujeres reciben juicios sesgados sobre su competencia y sus opciones de conseguir un empleo, si reciben menos apoyo y menos compensaciones financieras que sus colegas masculinos, pueden preferir retirarse de las carreras cient√≠ficas".

Reconocer que este problema existe "es un avance, es un primer paso para tratar de evitarlo", destaca Camilla Iannone, bióloga del Centre de Regulació Genòmica (CRG) que en marzo organizó el simposio Mujeres en ciencia. Pero advierte que resolverlo no va a ser fácil ni rápido porque "es un problema muy complejo; habría que cambiar de mentalidad desde la base", empezando por los valores y los estereotipos que se inculcan desde la infancia.

Precisamente porque el problema se deriva de estereotipos que se inculcan en la infancia, las iniciativas para ayudar a las científicas a conciliar familia y trabajo no bastarán para resolverlo. Los autores del estudio proponen que se intenten establecer criterios lo más objetivos y transparentes posible a la hora de seleccionar a investigadores jóvenes. Y que se sensibilice a los científicos sobre esta discriminación sexista para reducir su impacto.

A las chicas que quieran dedicarse a la ciencia, "les diría que no se rindan", aconseja María Blasco, que ha superado todos los obstáculos hasta ser reconocida como una de las líderes mundiales en la investigación de los telómeros. "Probablemente tendrán que esforzarse más para compensar una situación de discriminación, Pero les diría que no se desanimen y que intenten transmitir lo buenas que son".